Mateo vestía solo un delgado suéter azul marino.
El frío se extendía desde sus pies por todo su cuerpo, dejando su rostro pálido.
Los nudillos de sus dedos estaban enrojecidos por golpear con fuerza, produciendo sonidos arrítmicos.
Estaba furioso.
Inicialmente se dirigía tranquilamente hacia el hotel, cuando un auto salió de repente.
El frenazo brusco de su chofer hizo que se golpeara la frente, abriéndose una herida.
La sangre seca alrededor de la herida le daba un aspecto aterrador.
—Dije que