Mensualmente él le depositaba una suma fija para sus gastos.
Además, le había dado una tarjeta negra sin límite de crédito.
Pero cuando terminaron, Ana le devolvió todo, sin haber usado ni un centavo.
Esto lo había irritado durante mucho tiempo.
Y ahora...
¿Quería sacarle dinero?
—Si no pagas, vuelve a tu auto, aunque te advierto que no podrás regresar.
Mateo estaba resignado.
¿Qué diferencia había entre decir esto y no decirlo?
Mateo:
—Diez mil dólares.
Ana:
—Treinta mil dólares.
Mateo, con car