—¡Cof, cof!
Ana tosió fuertemente dos veces.
La sugerencia matrimonial de una adolescente de dieciocho años le resultaba bastante incómoda.
Ana creía que su asunto con Gabriel era algo privado, pero aparentemente ya era de conocimiento público.
Mateo ya era cosa del pasado.
Gabriel era el presente.
—Incluso sin él, nadie se atrevería a maltratarme.
Ana ya lo había comprendido.
En la sociedad actual, el dinero y el poder siempre prevalecían.
Quizás no pudiera soportarlo todo, pero sola, no temía