Capítulo 260
Una expresión inocente apareció en el rostro de Andrés. Extendió las manos en señal de negación y articuló sin voz: No fui yo.

Ni siquiera se había movido.

— ¿Quién, quién está ahí?

— Mocoso, ¡quiero ver cuánto más puedes esconderte! ¡Aquí puedes gritar hasta quedarte sin voz y nadie vendrá a salvarte!

Ana apartó silenciosamente la mirada y apretó instintivamente el tubo de acero en su mano.

Andrés imitó su gesto, conteniendo la respiración mientras las linternas de los hombres apuntaban en su d
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