De repente, una voz sonó a espaldas de Ana.
—¡¿Esteban?! ¡¿Eres tú?! ¿Cuándo regresaste al país?
La voz familiar hizo que Ana instintivamente apretara su taza con fuerza.
Bajó la mirada, ocultando la expresión compleja en sus ojos.
Isabella se acercó con alegría. Al notar la expresión confusa de Esteban, se presentó con naturalidad:
—Soy Isabella, Isabella Ramírez.
Esteban la examinó detenidamente antes de encontrar en algún rincón de su memoria algo relacionado con Isabella.
En aquella época, I