Stella se había calmado un poco, aunque sus ojos aún estaban húmedos. El ambiente en la sala era tranquilo, pero cargado de emociones contenidas. Ya no estaban abrazados, pero Cyrus seguía junto a ella. La mano de Stella aún sostenía la de él, como si temiera que soltarlo lo hiciera desaparecer o marcharse.
Ella suspiró hondo y lo miró.
—Hay algo más que debo contarte —dijo con voz baja, casi temblorosa.
Cyrus asintió despacio, dándole espacio para continuar.
—Después de todo lo que mi padr