Los siguientes días que estuvieron en Inglaterra se dedicaron a recorrer los pueblos más emblemáticos, visitaron castillos cubiertos de niebla, bibliotecas antiguas donde Stella caminaba en silencio reverente, y parques infinitos donde se sentaban en el césped a observar la vida pasar.
Una tarde, bajo un cielo nublado, ella apoyó la cabeza en su hombro.
—Gracias por traerme —le dijo—. Sé que no es el destino más romántico para muchos y mucho menos dignos para una luna de miel.
Cyrus besó