Adriano puso el anillo en su dedo y ella se inclinó para besarlo, él de inmediato se levantó alzándola en brazos como si la chica fuera tan liviana como el viento y subió las escaleras con ella hasta la habitación.
Si la de la mansión era lujosa y amplia, esta lo era el doble, con finos acabados modernos, mucha luz y un ventanal panorámico con vista al mar.
Adriano la depositó con cuidado sobre la cama y se acomodó sobre ella esperando que protestara, pero no lo hizo, estaba tan imbuida en el m