Angelina se detuvo ante la insistente llamada de atención de Sor Juana, la mujer se apresuró tras ella para tomarla del brazo y zarandearla girándola para verla de frente.
— Angelina, ¿Estás bien? — Visiblemente preocupada.
— Yo…
— ¿Qué es lo que te pasa?
— He… nada, solo estoy un poco abrumada — Dijo sin pensar.
— ¿Abrumada? Pero, ¿Por qué? — Sor Juana quiso saber para comprobar sus sospechas.
— No es nada, yo solo necesito hacer algo, necesito tener la cabeza ocupada y pronto se me pasar