— En serio los necesito, o mejor dicho, solo necesito lo que está en mi bolsillo derecho, si pudieras conseguirlo yo… no te molestaría más, me iría, creo que ya has hecho mucho por mí, no quiero causarte más problemas, sé que no es fácil lidia con un enfermo, y menos si debe mantenerlo escondido.
Adriano suavizó el tono de su voz buscando manipularla, pero ella sabía exactamente los que él estaba haciendo.
— No necesitas hacerte el amable conmigo, sé lo que eres, sé que eres un hombre peligro