El restaurante en donde se llevaría a cabo la cena era uno de los lugares más prestigiosos del reino, para el alivio de Debora quien se sentía más amena en un espacio público que en un suburbio desértico. Estaba sentada justo al lado opuesto de El conde de los vampiros, distanciada sólo por una mesa de cristal, preguntándose qué pasaba por su mente, si se sentí tan abrumado como ella lo estaba, de ser así lo disimulaba bastante bien bajo un talente indiferente, mientras leía la carta del menú q