Estela caminaba entre lápidas, arropada bajo una esencia lúgubre que no daba tregua a su alma desde la tragedia de su familia, sólo deseaba poder haber sepultado a su hija así como lo hizo con su padre. Se detuvo frente a su tumba con un rostro inexpresivo sintiendo el torbellino de emociones que movía su corazón, a veces la invadía la nostalgia al reconocer el inminente deceso de su padre, el hombre que le dio la vida y que siempre estuvo con ella aún después del abandono de su madre; y al mis