Villa Isabella, Montes Sabinos
Una semana después
La vida en la villa había cambiado.
No era solo que Antonio se hubiera quedado. Era que, por primera vez, todos parecían respirar el mismo aire sin miedo. Marco y Luca venían más seguido, turnándose para pasar fines de semana enteros. Carla había pedido una excedencia en su trabajo y se había instalado en una de las habitaciones de invitados. Catalina cocinaba cada tarde, llenando la casa con olores que nunca había tenido.
Y Matteo... Matteo est