Capítulo 8. Convaleciente.
Elizabeth Wardwell.
Abrí los ojos lentamente. Cada músculo de mi cuerpo protestó antes incluso de que pudiera enfocar la vista y noté que estaba en una cama que no era mía. Arrugué el ceño, intentando que mi visión se adecuara a la luz.
Una vez que lo logré, vi al rey sosteniendo mi mano mientras dormía sentado con su cabeza apoyada en la camilla.
Me quedé mirándolo por unos segundos, intentando procesar en donde estaba. Luego, intenté zafarme de su agarre, pero el movimiento lo despertó.
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