Capítulo 17. En momentos de necesidad…
Elizabeth Wardwell.
El silencio de la habitación me comía viva.
Llevaba no sé cuántas horas, sentada en el borde de la cama, mirando el relicario de plata que descansaba entre mis dedos.
El medallón de mamá.
Lo había recuperado de las manos de Selina —junto con varios moretones de recuerdo— y desde entonces no me lo había vuelto a poner al cuello.
Solo lo sostenía.
Como si el peso de esa plata pudiera anclarme cuando todo lo demás flotaba a la deriva.
Freya dormía.
Lo sabía porque el hueco en m