Capítulo 12. El Harén del rey.
Benjamín Drake
Mientras caminaba por los pasillos vacíos, la imagen de la Señorita Wardwell empapada en vino, con la cabeza baja frente a esas traidoras, se repetía en mi mente como una tortura.
No era solo la humillación física lo que me enfurecía; era el hecho de que ella, una mujer que me había desafiado en más ocasiones que las que podía contar, hubiera sentido la necesidad de rebajarse para sobrevivir en mi hogar.
Mi hogar…
Qué palabra tan irónica para un lugar construido sobre huesos, san