Azzura
Después de dos horas, el lugar sigue lleno.
El mesero ha venido dos veces, su insistencia me enerva. Luego me veía con esa cara de lástima y sospecha. Pedí agua y pagué lo consumido. No quería que pensara que era una ladrona.
Pronto seré una asesina, pero hay categorías.
No soy ratera.
El niño se desapareció con una empleada; parece que espera a un familiar.
Averigüé la ubicación del baño y hasta el número de empleados que hay trabajando.
La familia cercana se marcha y siento la necesidad