—¿Mikhail? —dijo Anika su nombre confundida al verlo en su puerta. Él hizo un leve movimiento con su cabeza.
—¿Puedo pasar?
Anika se apartó sin responder, ya algo en su rostro le decía que aquello no era una visita cualquiera, Mikhail apenas dejaron a Anatoli en la mansión salió hacia el apartamento de ella.
Él entró, cerró la puerta detrás de sí y recorrió el apartamento con la mirada. Era un lugar cálido, sencillo, muy distinto a la mansión
—¿Quieres café? —preguntó Anika, intentando