Stacy agacha su cabeza mientras el calor se extiende por todo su cuerpo y su estómago se le revuelve.
—Creo que cuando llegaste aquí estábamos a punto de utilizar esa manera de distracción, pero me dijiste que no querías que lo hiciéramos mientras me sentía de esta manera.
—No, me refería a que no estoy dispuesto a que hablemos de nuestros sentimientos mientras toda tú eres un remolino de ellos. Necesito que tengas tu mente despejada para ello.
Un suspiro de alivio se escapó de ella cuando leyó