Capítulo 88. Aferrado a lo imposible.
Jacob se acercó a Elizabeth y notó la tristeza y confusión que se reflejaban en su rostro tras la partida de Oliver. Con una mezcla de preocupación y determinación, le dijo:
—Elizabeth, sé que estás triste por el duque, pero déjame decirte que no te conviene. No te quiere tanto como yo. Yo daría mi vida por ti.
Su voz temblaba con la sinceridad de sus sentimientos, esperando que ella pudiera ver más allá de su dolor.
—¿Y qué hay con eso? ¿Acaso eso cambia algo? Lo que tú sientes es solo un capr