6 de enero de 2019
El día se me hace eterno.
Intento componer, ensayo para la gira una y otra vez, repaso acordes que ya conozco de memoria y juego un rato con Diogo en el espacio reducido de mi piso. Él me observa con esa lealtad silenciosa que solo un perro puede ofrecer, como si supiera que algo me tiene inquieto, como si notara que mi cabeza está en cualquier parte menos en el presente. Incluso vuelvo a leer algunas de sus historias, no porque no las conozca ya, sino porque su manera de esc