[BRANDON]Sigo totalmente atrapado en el efecto de su beso y necesito obligarme a recordar que estamos en un restaurante para encontrar una razón válida que me haga detenerme. La manera en que su boca se ha quedado grabada en la mía, lenta y peligrosa, borra todo lo demás. El lugar, la mesa, las voces apagadas detrás de las paredes… nada importa tanto como esta sensación vertiginosa que me recorre el cuerpo.Nos separamos despacio, casi con dificultad, como si ninguno quisiera ser el primero en romper ese hilo invisible que todavía nos mantiene unidos. Cuando nuestras miradas se encuentran de nuevo, ambos soltamos una risa nerviosa, sincera, desordenada.—Uff…Apoyo mi frente en la suya y cierro los ojos apenas un segundo. Respiro su perfume, su cercanía, la electricidad que todavía vibra entre los dos. Cuando la miro otra vez, sus ojos marrones brillan con una intensidad que me deja sin defensas.—Tus besos son peligrosamente exquisitos —murmuro, sin adornos.Ella sonríe, despacio, c
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