PUNTO DE VISTA DE CATALINA
Corrieron y corrieron mientras el corredor parecía interminable. Las luces de emergencia parpadeaban en lo alto, tiñendo todo de un rojo entrecortado; el humo flotaba en el aire, dificultando la respiración, y las alarmas eran ahora tan ensordecedoras que Catalina apenas podía oír nada más.
Excepto los pasos detrás de ellos. Nunca apresurados, pero tampoco se detenían nunca.
Él los seguía, los rastreaba y se acercaba cada vez más.
El peso de Gabriel presionaba contra