PUNTO DE VISTA DE CATALINA
La furgoneta avanzó durante lo que parecieron horas.
Catalina estaba sentada atrás, con Gabriel aún apretado contra su pecho. El niño no había hablado ni se había movido. Solo respiraba en jadeos pequeños y superficiales que la preocupaban más de lo que quería admitir.
Frente a ella, una médica trabajaba en Isa. Limpiaba cortes y vendaba heridas. Isa se estremecía, pero no se quejaba. Solo miraba fijamente el suelo de la furgoneta, como si viera algo completamente dis