PUNTO DE VISTA DE CATALINA
El tiempo pareció detenerse.
Catalina se quedó paralizada en el umbral, con Gabriel pesado en sus brazos, mirando al hombre que avanzaba hacia ellos.
Lucien, pero no Lucien.
Este hombre se movía de forma distinta. Sus hombros estaban demasiado rígidos, sus pasos demasiado medidos. Su rostro era inexpresivo y vacío, como si alguien hubiera vaciado todo lo que lo hacía humano y solo hubiera dejado la forma.
—Lucien —susurró ella.
No respondió. Solo siguió caminando. El