Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa oscuridad envolvía el bosque mientras Kian y yo avanzábamos, huyendo de la manada rival que, ahora más que nunca, deseaba nuestra cabeza. El frío mordía la piel, pero era nada comparado con el peso que sentía en el pecho. Cada paso que dábamos nos alejaba un poco más de todo lo que conocíamos, de todo lo que alguna vez consideramos seguro.







