**PUNTO DE VISTA DE MATTEO**
Los números se negaban a dejar de subir.
Para última hora de la tarde, las pérdidas ya habían alcanzado los ciento ochenta millones de dólares… y seguían aumentando. Tres grandes cargamentos habían sido confiscados por la Guardia Costera después de ser desviados hacia aguas federales. Los almacenes estaban cerrados y plagados de inspectores como malditas cucarachas. Los jefes de muelle a los que personalmente había pagado, amenazado y controlado durante años de repe