PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
El dolor fue lo primero que noté cuando recuperé la consciencia.
No fue un destello rápido. Fue un dolor lento y pesado que se asentó profundamente en mis huesos. Me ardía la mejilla donde Matteo me había abofeteado. La garganta la sentía en carne viva e hinchada por la fuerza con la que me había apretado. La muñeca me palpitaba con cada latido del corazón, y los moretones frescos formaban sombras oscuras bajo mi piel. Estaba acostada en la cama donde él me había empu