52. Día en la Playa
—¿Que hago en el penthouse de Abel?, —Un minuto, ¿quien me trajo aquí? Y ¿Porqué duele tanto mi cabeza?. Los recuerdos de la noche anterior comenzaron a aparecer en la mente de la chica. ¡Oh!... ¡Rayos! ¿Que hice?.
Se incorporó con rapidez y se encaminó al baño; luego de asearse, avanzó hacia la sala con el pecho agitado. —Diosito, por favor que se haya marchado —rogaba con vehemencia—. Pero no: Él seguía allí, sentado con su impecable postura en el sofá. Tenía las piernas cruzadas y, con calma