La mansión en Canadá se erguía majestuosa, rodeada por un paisaje invernal impresionante. El lugar era grande y elegante, con ventanales que dejaban ver el vasto jardín cubierto de nieve y el bosque cercano que parecía abrazar la propiedad. Todo estaba en silencio, excepto por el crujir de la nieve bajo los pies del personal que se encargaba de los últimos detalles antes de que Isabela y Leonardo comenzaran su nueva vida allí.
Isabela, después de un largo día de ajustes y arreglos, comenzó a se