Leonardo salió de la habitación sin mirar atrás, el sonido de sus pasos resonando en el pasillo vacío como un eco en su mente. La intensidad del beso aún ardía en sus labios, pero lo que lo atormentaba no era eso. Era la imagen de Isabela, su esposa, tan diferente a la mujer que él había imaginado en su mente cuando aceptó el matrimonio.
Isabela siempre había sido esa mujer callada, obediente, casi invisible ante sus propios ojos. La había visto como una pieza más en su vida, una que debía cump