El sol apenas comenzaba a asomar en el horizonte, bañando el departamento con una suave luz dorada. Isabela se despertó temprano, como solía hacerlo en sus días tranquilos, y decidió preparar el desayuno para ambos. Aunque la rutina solía ser algo que la llenaba de paz, esa mañana algo era diferente. Algo dentro de ella parecía inquieto, como si un presagio se cerniera sobre ella.
Al principio, nada pareció fuera de lo común. Isabela preparaba el café, cortaba las frutas, y su mente se mantenía