La tienda de decoración de interiores ocupaba tres plantas en el Paseo de Gracia. Olía a lavanda sintética y a madera recién cortada. Sonaba una versión instrumental de bossanova en un bucle infinito, diseñada científicamente para adormecer el cerebro y abrir la cartera.
Para Rafael Montoya, ex periodista de investigación, ex fugitivo y hombre que había sobrevivido a tiroteos, avalanchas y caídas desde puentes, aquel lugar era el infierno en la tierra.
—¿Qué opinas, Rafa? —preguntó Elena, soste