Valentina observa a Damián desplomado en el asiento trasero del Mercedes. Perfecto. La droga está funcionando exactamente como prometieron.
El auto se detiene frente al Hotel Grandeur. Roberto baja rápidamente y abre la puerta.
—Ayúdame a subirlo —ordena Valentina.
—Señorita, tal vez deberíamos llevarlo a un hospital—
—Haz lo que te digo o te despido esta misma noche.
Roberto traga saliva. Entre ambos, logran sacar a Damián del auto. Él apenas puede mantenerse en pie. Murmura palabras incoheren