NARRADOR.
Damián llega al restaurante La Belle Époque con quince minutos de retraso. Valentina ya está ahí, sentada en la mesa del rincón, la más privada, la más alejada de miradas curiosas.
Ella levanta la vista cuando él se acerca. Sonríe. Demasiado dulce. Demasiado tranquila.
Eso lo pone alerta inmediatamente.
—Llegas tarde —dice sin rastro de reproche en la voz.
—El tráfico estaba imposible. —Se sienta frente a ella. Nota las carpetas apiladas sobre la mesa—. ¿Qué es todo esto?
—Los últimos