Capítulo ciento once. El susurro entre sombras
— — — — Narra Amy Lancaster — — — —
Desperté con una punzada en el costado y la sensación inconfundible de que algo no estaba bien.
La lámpara del rincón seguía encendida, pero la habitación estaba vacía. Me incorporé con lentitud, frotándome el vientre con cuidado. Los bebés se movían poco, pero los sentía. Pequeños empujoncitos, como si quisieran tranquilizarme. O advertirme.
—Brad... —llamé en voz baja, pero no hubo respuesta.
Mi celular marcaba