79/ UN DESACUERDO OBLIGADO
Cuando Mario terminó de repasar el documento que Reed le trajo a su despacho, mi esposo me hizo sentarme en un sillon que habia enfrente de su mesa, me acerco el documento para que lo firmara, pero antes quise leerlo bien, porque no comprendia nada de lo que le estaba sucediendo a mi esposo en la cabeza. Empecé a leer sintiendo como un escalofrío me recorría todo el cuerpo por lo que leía en aquel contrato. Me quedé mirando a mi esposo confundida mirandome él también viendo en sus ojos lujuria.