—- Eres preciosa Keira y eres toda mía —- me dijo.
Sus dedos siguen entrando y saliendo de dentro de ti haciéndome jadear, estoy completamente húmeda y lista para ser suya, Mario se estiró abriendo mis piernas para ponerme en el centro, se que estoy preparada para recibir a mi esposo.
—- No cierres los ojos, quiero que me mires cuando te haga mía — me dijo.
Yo se que es una orden y estoy tan enamorada de él, que aceptó lo que me diga. Suspire y jadeo sabiendo que estoy muy cerca de mi orgasmo,