Nos quedamos mi marido y yo mirándonos, viendo su ceño fruncido y sus manos cerradas en un puño, mientras mi cuerpo temblaba como la gelatina..
—- ¿Crees que me vas a engañar? ¿porque la pastilla del día después?¿Qué tanto asco te doy? — pregunto.
—- Mario, yo no _________ pegó un puñetazo a la mesa del despacho, haciéndome saltar pero viendo la herida que se hizo en sus nudillos sangrantes.
—- Me importa una mierda lo que pienses Keira, ahora ¿que debería hacerte? ¿atarte en la cama y follarte