Por la tarde y cerca de la hora de salida de nuestro hijo Lucas de su guardería nos fuimos Mario y yo en el coche de mi esposo para recoger a nuestro hijo. Nada más vernos Lucas, vino corriendo hacia donde estabamos cogiendole su padre en brazos dándole un fuerte beso.
— Hola Keira, has venido con mi papá — me dijo.
—- ¿Te ha gustado la sorpresa? si quieres mañana vendremos otra vez los dos a recogerte — le dije, mientras nos acercabamos a donde aparco Aaron el coche.
—- Si quiero que tú tambi