La mujer también abrazó a Mario palmeando su espalda como si estuviera orgullosa de él, o como lo haría una madre. Me pude dar cuenta de cuánto apreciaban los dos a Mario como si fuesen de la misma familia, besándole él en la mejilla a aquella mujer respondiendo también a su abrazo. Gracias a ese matrimonio pude conseguir despejarme un poco, quitarme las preocupaciones y el estrés que me produjo Mario con sus palabras, marchandonos al fondo de la sala la mujer y yo para hablar de cosas de mujer