El clima en Madrid comenzaba a tornarse más fresco. Las primeras hojas del otoño caían sobre los caminos de piedra de la Residencia Fort, pero dentro de la casa, el ambiente se sentía mucho más gélido.
Sofía bajó las escaleras con el cabello aún húmedo, vestida con una sencilla blusa blanca y una falda suelta de lino. En sus manos llevaba los pequeños zapatitos que había terminado de tejer la noche anterior. Los observaba con ternura. Pensaba en cómo serían las manitas diminutas que algún día l