#7: Nora
La sala se inclina.
No literalmente. Nada tan dramático. Las paredes de cristal siguen firmes, la larga mesa de nogal brilla impecable y la ciudad al otro lado de las ventanas continúa latiendo con su arrogancia habitual. Pero algo dentro de mí se desajusta en el instante en que él cruza la puerta.
David Reid.
Vivo. Intacto. Inmutable en todo lo que importa y en todo lo que me destruye.
Durante una fracción de segundo olvido cómo respirar. Olvido cómo ser la mujer sentada a la cabeza d