8: Nora
Vincent se detiene a unos metros, con el ceño fruncido mientras su mirada va de David a mí.
—¿Todo bien? —pregunta de nuevo, manteniendo la voz baja y controlada.
David nos observa a ambos durante un largo instante: primero la mano de Vincent, luego mi rostro, luego otra vez la mano. La comisura de su boca se levanta en una pequeña sonrisa privada que desaparece rápidamente.
—Perfectamente —dice David—. Solo viejos amigos poniéndose al día. —Asiente hacia mí, lo suficientemente cortés c