Capítulo 04: Alfa... no me beses...

Capítulo 04: Alfa… No me beses…

Y entonces, una pequeña chispa de determinación brilló en sus ojos.

“Es verdad… Me estoy casando con el Rey Alfa. Elegí vivir. No volveré a permitir que nadie me humille”

Con mucho cuidado, rozó sus labios sobre la cálida piel de la muñeca de Magnus.

Bajo el resplandor de la luna llena, el juramento fue aceptado.

Los mismos símbolos comenzaron a dibujarse lentamente sobre la muñeca del Rey Alfa, formando exactamente el mismo sello que adornaba la de Kiara.

—Con esto, el sexto Ritual de Unión de Luna Kiara ha sido un éxito parcial —anunció Magnus con su voz firme e imponente.

Entre los presentes, uno de los ancianos del consejo levantó ligeramente la mano.

—Aún falta el beso para el campanar, Alfa —recordó el consejero.

De inmediato, los rostros de los presentes se llenaron de indignación y asco.

¿De verdad tendrían que presenciar cómo su Rey Alfa se rebajaba a besar a una Omega que, hasta hacía unos minutos, era despreciada incluso por el segundo Alfa?

Kiara sintió una fuerte opresión en el pecho.

No necesitaba escuchar una sola palabra para comprender lo que todos estaban pensando.

“El beso… Es cierto. El beso que anuncia el final de la boda, y el campanar del templo…”

Bajó la mirada. No podía permitirlo.

Su corazón todavía dolía por la traición de Sigmund, ¿pero cómo iba a dejar que el única hombre que siempre había sido amable con ella se rebajara por su culpa?

“No lo decepcionaré más…”, pensó Kiara mientras exhalaba lentamente.

En ese mismo instante, Magnus redujo la distancia entre ambos, sus grandes manos rodearon con firmeza la cintura de la Omega, atrayéndola hacia él.

Kiara se quedó completamente inmóvil.

¿De verdad iba a besarla?

¡No! No podía permitirlo. Él ya había hecho demasiado por ella.

Magnus se inclinó lentamente, y sus rostros quedaron a un suspiro de distancia.

Kiara sintió las dominantes feromonas del Rey Alfa envolverla por completo, provocándole un leve mareo, que la obligó a aferrarse más a él, con sus manos ligeramente temblorosas sobre la camisa negra de Magnus.

—Alfa… No me beses… —susurró con la voz apenas audible—. No es obligatorio. Solo es para anunciar el final del ritual… y las campañas para la fiesta.

Le pidió mientras levantaba lentamente la mirada.

En cuanto sus ojos se encontraron con los de Magnus, notó que el rojo intenso de aquellas pupilas parecía haberse oscurecido.

“¿Se molestó?… No, imposible. El Alfa solo hace todo esto por lástima, sé que él tampoco querría besarme”

Un instante después, Magnus terminó de inclinarse.

Desde el ángulo de todos los presentes, parecía que finalmente la había besado.

Pero Kiara sintió, apenas un segundo antes, cómo los largos dedos del Rey Alfa se posaban suavemente sobre sus labios, evitando que el contacto fuera directo.

Él no la besó.

Había respetado lo que ella le pidió.

Las campanas del templo comenzaron a sonar con fuerza.

—Ante ustedes, la nueva pareja de la manada Luna de Plata: el Rey Alfa Magnus y su Luna… Kiara —anunció el lobo guardián del cáliz.

Magnus y Kiara bajaron del altar ceremonial.

Las grandes puertas del templo se abrieron.

Y justo en ese momento…

—¡KIARA!

Rugió un enorme lobo negro de afilados ojos celestes, que ingresó al templo como una ventisca en medio de la tormenta.

Todos volvieron a ver la escena completamente impactados.

No solo por quién era…

Sino también porque, sobre el lomo del enorme lobo, yacía aferrada a él la hermanastra de los Alfas, Melina.

—¡Es el segundo Alfa!

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