María estaba en casa con Sebastián, después de llegar de la oficina. Los dos habían tenido mucho trabajo en la empresa: reuniones, proyectos. El embarazo le ha afectado mucho a María y no puede comer mucho, ya que lo vomita todo. Después de cenar, Sebastián acostó a los trillizos y les leyó un cuento, mientras María se recostaba en la cama, se sentía rendida, agotada y lo único que quería era dormir.
Sebastián entró a la habitación, se acostó a su lado, le acarició el vientre y le dijo: —¿Crees