Durante los siguientes dos meses, Sebastián y María organizaron todo para la llegada de los nuevos bebés. Terminaron de decorar la habitación para los gemelos. El vientre de María estaba por explotar, se sentía cansada con seis meses de embarazo. Pero su felicidad nadie se la quitaba.
—Hola, mamita —entra Daniela con la respiración entrecortada—, ¿de dónde vienes, Daniela?
—De jugar con Daniel y Darío a los videojuegos, pero siempre pierdo —se sienta en la cama colocando su mano en el vientre d