Al llegar a la playa, todos bajaron del auto rápido. "Papi", gritó Daniela, "¿me llevas a nadar, por favor?" Unió sus pequeñas, manitos en señal de súplica y añadió un "por favor".
—Vamos, mi pequeña encantadora aventurera.
Respondió Sebastián con una sonrisa. Juntos caminaron hacia la orilla del mar, sintiendo la brisa marina en sus rostros y escuchando el sonido de las olas rompiendo suavemente en la costa.
Daniela corrió hacia el agua cristalina y se sumergió con alegría, chapoteando y rien