Sebastián se sentó en la cama preocupado. No sabía cómo decirle a su esposa que tenían que volver por los niños. Escuchó la puerta del baño que se abrió y vio salir a la mujer más linda y sexy del baño. Ella le brindó una sonrisa. —¿Qué pasa, Sebastián? —preguntó María, sentándose en el regazo de su amado esposo. —No sé cómo decírtelo, amor —habló Sebastián un poco nervioso.
María se acercó a él y le dio un casto beso en los labios. —Colocó su mano en su mejilla. ¿Qué pasa, mi amor? —preguntó M