Narra María
Los rayos del sol entran por la ventana, dándole luz a la habitación donde se siente la paz más grande. Me despierto y digo: "Fue un sueño, nada más. Gracias, Daniel. Te dejo ir en estos momentos, suelto tu mano de la mía".
Me levanto dispuesta a buscar a Sebastián, pero primero me doy una ducha rápida, me visto y me maquillo, dando una sonrisa. Me miro en el espejo y digo: "María, hoy es un nuevo día. A partir de hoy dejarás tus tristezas, dolores, miedos. Solo serás feliz.
Tienes